¿Por qué Mamá Bruja?
Elegí el nombre de Mamá Bruja por varias razones, pero la más importante es que buscaba una criatura de la noche para representarme. Siempre he tenido problemas para dormir y con la maternidad se acrecentaron. Cuando niña uno de mis tíos me decía chiquidrácula, por desvelada, cosa que no cambió con el paso de los años. ¡También me decía Princesa Caramelo o Mona Jacinta, dependiendo de la ocasión! Pero esas son otras historias.
Cuando nacieron mis hijos, con los mismos problemas para dormir que yo, ese mismo tío (Al que quiero como si también fuera mi papá) se reía diciendo que ellos eran criaturas de la noche, igual que yo. Así que pasé a ser mamá de un nido de vampiros.
A las brujas se les ha conocido por ser malignas, maliciosas y peligrosas ¡No podría ser más erróneo! Las primeras brujas fueron las primeras médicos, ayudando y curando con su conocimiento, atendiendo partos y aliviando pesares, mujeres eruditas que compartían su conocimiento.
Sucede que vengo, como casi todas, de una larga línea de mujeres sabias y emprendedoras, que se hicieron conocidas por lo que sabían y lo que hacían.
Como Mercedes, mi bisabuela, era la señora que curaba en su ejido, en medio de la nada entre la frontera de Sonora y Sinaloa. Era partera certificada y trajo muchos bebés al mundo. Sabía tanto de ese oficio que incluso médicos especializados le pedían ayuda cuando no sabían qué más hacer. También daba masajes, enderezaba columnas, arreglaba torceduras y te quitaba esa gripe enfadosa de más de un mes a tés y regaños por no cuidarte. Y era la abuelita más amorosa que se pueden imaginar, siempre con dulces y fruta esperando por los nietos que no avisaban cuándo llegarían, y una olla en el fogón para calentar el alma y el corazón. En los años que conviví con ella, me enseñó un poco de lo que sabía y eso es algo que espero poder compartir con ustedes en el futuro. Su hija, mi abuela paterna, Victoria, y su hermana, Hilda, fueron las abuelas más consentidoras que se puedan imaginar.
Mi Nana Luisa también era "sobadora", ponía inyecciones que no te dolían y te aliviaba ese dolor de espalda después de hacerte llorar a puro masaje. Le encantaba el béisbol, tenía carácter de acero y me dio el ejemplo de matrimonio que trabaja en equipo para seguir. Su hija, mi Mamá Aurelia, es el pilar principal de nuestra familia, mi inspiración para cocinar y corazón de su comunidad. Sus dos hijas, mi Mamá Lupita y mi Mamá, junto con todas ellas, me han hecho la mujer que soy, me han enseñado gran parte de lo que sé y forman parte de mi aldea, esa que se necesita para criar a un hijo.
Así pues, una bruja moderna es inteligente, conocedora, habilidosa y mañosa. Y me encantaría que usaran esas palabras para describirme.
¡Bienvenidos a mi Aquelarre!
La Mamá Bruja
Criando una nueva generación de brujas

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